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jueves, 21 de enero de 2016

La Cuarta Revolución Industrial ya está aquí [Financial Times]


La Cuarta Revolución Industrial ya está aquí [Financial Times]


La tecnología no es una fuerza exógena. No estamos limitados a una elección binaria entre aceptación y rechazo.

El modo en que se desarrolle la Cuarta Revolución Industrial dependerá de las personas, la cultura y los valores. (Elaboración: Giovanni Tassa/ El Comercio)

De entre los muchos desafíos que enfrenta el mundo en la actualidad, quizás el mayor sea cómo orientar la Cuarta RevoluciónIndustrial que comenzó a principios de siglo.
Las nuevas tecnologías y enfoques están fusionando los mundos físico, digital y biológico de maneras que transformarán a la humanidad en su esencia misma. Del modo en que abordemos los riesgos y oportunidades que vayan surgiendo dependerá lo positiva que esta transformación pueda llegar a ser.
La Cuarta Revolución Industrial se basó en la Tercera Revolución Industrial, conocida también como Revolución Digital, que dio pie a la proliferación de los ordenadores y la automatización de los registros, pero la nueva ola transformadora difiere de sus predecesores en varios aspectos clave.
En primer lugar, las innovaciones se pueden desarollar y difundir más rápido que nunca. Segundo, la reducción de los costes de producción y el auge de las plataformas que reúnen y concentran actividades de diferentes sectores aumenta los rendimientos de escala. Tercero, esta revolución global afectará a todos los países (y será moldeada por ellos), con un impacto a nivel de sistema en muchas áreas diferentes.
La Cuarta Revolución Industrial tiene el potencial de empoderar a personas y comunidades a medida que cree nuevas oportunidades de desarrollo económico, social e individual. Pero también puede causar la marginación de algunos grupos, exacerbar la desigualdad, dar origen a nuevos riesgos para la seguridad y socavar las relaciones humanas.
Para aprovechar las oportunidades y evitar sus riesgos, debemos ponderar cuidadosamente las interrogantes que plantea: reconsiderar nuestras ideas sobre el desarrollo económico y social, la creación de valor, la privacidad y la propiedad, y hasta la identidad individual.
Tenemos que abordar como individuos y colectivo los problemas morales y éticos que pone por delante la investigación de vanguardia  en inteligencia artificial y biotecnología, cuyos hallazgos harán posible una importante extensión de la vida, el diseño de los bebés y la extracción de la memoria. Y tenemos que adaptarnos a nuevos modos de conocer personas y alimentar relaciones.
No se puede sobrestimar la escala del reto. La Cuarta RevoluciónIndustrial podría llevarnos a formas de aumento de las capacidades humanas que nos hagan cuestionar la naturaleza misma de nuestra existencia, y más pronto de lo que podríamos imaginar.
Pensemos en cómo la tecnología móvil ya ha cambiado nuestras vidas y relaciones. A medida que la novedad de las prendas tecnológicas o wearables abra paso a su necesidad cotidiana (y, más tarde, cuando se conviertan en tecnología integrada a nuestras vidas), ¿perderemos la oportunidad de hacer pausas, reflexionar y participar de conversaciones significativas y sustanciales? ¿Cómo cambiarán nuestra vida interior y la de quienes nos rodean? Se trata de preguntas de peso sobre las cuales probablemente aumente la intensidad del debate en los años venideros.
Por supuesto, la tecnología no es una fuerza exógena sobre la que los seres humanos no tengamos control. No estamos limitados a una elección binaria entre aceptación y rechazo. Más bien, las decisiones que cada día tomemos como ciudadanos, consumidores e inversionistas marcarán el rumbo del avance tecnológico.
Mientras más pensemos sobre esas decisiones, nosotros mismos y los modelos sociales de los que dependemos, mejores serán nuestras posibilidades de orientar la revolución de modo que vaya en dirección de nuestros objetivos comunes y sostenga nuestros valores.
En esta dirección será esencial desarrollar nuevas formas de colaboración y gobernanza, junto con una narrativa positiva en común. Para ello son necesarios tres pasos.
Primero, debemos seguir creando conciencia y comprensión acerca de lo que está en juego. La toma de decisiones no puede ocurrir aisladamente. Necesitamos un enfoque amplio que reúna a las mentes más brillantes de todo el planeta, de los ámbitos tanto público como privado.
En segundo lugar, desarrollar narrativas constructivas e integradoras acerca del rumbo que debería tomar esta Cuarta Revolución Industrial. Por ejemplo, asegurándonos de que nuestros comportamientos en lo individual y colectivo se guíen por valores morales y éticos, también en los mercados financiero y de capitales.
Debemos ir más allá de la tolerancia y el respeto para abrazar una empatía y compasión genuinas y lograr que el empoderamiento y la inclusión se conviertan en principios guía de nuestras acciones.
En tercer lugar, debemos restructurar nuestros sistemas económico, social y político. Está claro que nuestras actuales estructuras de gobierno y los modelos predominantes de creación de riqueza no pueden satisfacer nuestras necesidades actuales ni, lo que es más importante, las futuras.
Hoy no necesitamos ajustes menores ni reformas marginales, sino una transformación amplia y creativa que abarque todo el sistema.
El modo en que se desarrolle la Cuarta Revolución Industrialdependerá de las personas, la cultura y los valores. Con todo lo notables que puedan ser, las nuevas tecnologías son en lo fundamental herramientas creadas por personas para personas. 
Debemos recordar esto y asegurarnos de que la innovación y la tecnología sigan poniendo a la gente en primer lugar, impulsándonos hacia un desarrollo sostenible e integrador.
Una vez lleguemos a ese punto, podemos avanzar todavía más. Tengo la firme convicción de que la nueva era tecnológica, si se encara de forma responsable y asertiva, podría catalizar un nuevo renacimiento cultural que nutra la noción de que somos algo mucho mayor que nosotros: una verdadera civilización global.
La Cuarta Revolución Industrial puede poner en peligro las fuentes que tradicionalmente han dado sentido a la humanidad (trabajo, comunidad, familia e identidad), o conducirla a una nueva conciencia colectiva y moral que se base en la noción de un destino en común. Está en nosotros decidir.

Klaus Schwab Fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial

martes, 19 de enero de 2016

CÉLULAS NERVIOSAS DAÑADAS SE COMUNICAN CON LAS CÉLULAS MADRE

Las células nerviosas dañadas en enfermedades como la esclerosis múltiple (EM), “hablan” con las células madre del mismo modo que se comunican con otras células nerviosas, pidiendo “primeros auxilios”, de acuerdo con una nueva investigación de la Universidad de Cambridge.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, puede tener implicaciones relevantes para el desarrollo de futuros medicamentos para desórdenes que afectan a las vainas de mielina, el aislante que protege nuestras células nerviosas.
Image from page 30 of "The nervous system and its conservation" (1914)
El Sistema Nervioso
Para que funcionen nuestro sistema nervioso central y encéfalo, las señales eléctricas deben viajar rápidamente a lo largo de las fibras nerviosas. Esto se logra aislando las fibras nerviosas con una sustancia lipídica conocida como mielina. En enfermedades como la EM, se pierde o se daña la vaina de mielina alrededor de las fibras nerviosas, provocando una discapacidad física y mental.
Las células madre – las células maestras del cuerpo, que pueden desarrollarse para formar casi cualquier tipo de célula – pueden actuar como “botiquín de primeros auxilios”, reparando daños en el cuerpo. En nuestro sistema nervioso, estas células madre son capaces de producir nueva mielina la cual, en el caso de la EM, por ejemplo, puede ayudar a recuperar la función perdida. Sin embargo, la reparación de la mielina falla a menudo, llevando a una discapacidad prolongada. Para comprender por qué falla esta reparación en la enfermedad, y para diseñar nuevas formas de promover la reparación de la mielina, los investigadores del Wellcome Trust-Medical Research Council Stem Cell Institute, en la Universidad de Cambridge, estudiaron cómo funciona este proceso de reparación.
Cuando las fibras nerviosas pierden mielina, se mantienen activas, pero conducen las señales a una velocidad mucho menor que las fibras sanas. Usando técnicas para registrar señales eléctricas, un equipo de investigadores dirigidos por la Dra. Thora Karadottir descubrió que las fibras nerviosas dañadas forman conexiones con las células madre. Estas conexiones son más mismas que conectan las sinapsis entre distintas fibras nerviosas. Estas nuevas conexiones sinápticas permiten que las fibras dañadas se comuniquen directamente con las células madre, liberando glutamato, un compuesto químico al que son sensibles las células madre a través de receptores específicos. Esta comunicación es crítica para redirigir a las células madre de forma que produzcan nueva mielina – cuando los investigadores inhibieron la actividad en las fibras nerviosas, su capacidad para comunicarse, o la capacidad de las células madre para detectar la comunicación, el proceso de reparación fallaba.
“Ésta es la primera vez que hemos logrado demostrar que las fibras nerviosas dañadas se comunican con las células madre usando conexiones sinápticas – las mismas conexiones que usan para “hablar” con otras células nerviosas”, explica la Dra. Karadottir. “Armados con este nuevo conocimiento, podemos empezar a buscar formas de mejorar esta comunicación para promover la reparación de mielina durante la enfermedad”.
La Dra. Helene Gautier del Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia, añade: “Por el momento, la mayoría de las tratamientos disponibles sólo hacen que el daño sea más lento. Nuestra investigación abre la posibilidad de mejorar la reparación y, potencialmente, tratar las formas más devastadoras de EM y enfermedades desmielinizantes”.
Referencias