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jueves, 12 de agosto de 2010

¿Hamburguesa y estatina?

 Prácticas para reducir el riesgo cardiovascular
Los condimentos de la hamburguesa añaden mucho del riesgo cardiovascular.| AP/Larry Crowe
Los condimentos de la hamburguesa añaden mucho del riesgo cardiovascular.| AP/Larry Crowe
Como un condimento más. Igual que al comprar una hamburguesa se ofrece kétchup o mostaza, un grupo de expertos del Imperial College de Londres propone que se pueda pedir una estatina, un fármaco empleado para reducir el colesterol. Según ellos, con esta práctica se reduce el riesgo cardiovascular que se desprende de este tipo de comida basura. La idea, aún lejos de ponerse en práctica, ha despertado bastantes argumentos en contra.
"Lo primero sería que la gente no se alimentase de manera insana. Pero, como esto desgraciadamente no sucede así, lo que nosotros proponemos es que puedan acceder fácilmente -sin tener que pasar por el médico- a ésta otra opción", explica a ELMUNDO.es Darrel P. Francis, cardiólogo y autor del citado artículo, que aparece recogido en el'American Journal of Cardiology'.
En este sentido, Pedro Mata, internista de la Unidad de Lípidos de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), ha recalcado que este tipo de conducta puede resultar "muy peligrosa". No se trataría tanto de los efectos secundarios del fármaco sino de las consecuencias de crear una sociedad que se despreocupe de los hábitos saludables.
"Además, las estatinas pueden reducir el colesterol LDL ('el malo') pero no actúan sobre la reducción del HDL ('el bueno'), algo que también provoca el consumo de las grasas trans; o sobre el riesgo de padecer algún tipo de cáncer", añade este experto, que está al frente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar.

Una hipótesis a demostrar

El trabajo dirigido por el doctor Francis contrasta distintos estudios sobre el impacto cardiovascular de la comida alta en grasas y, por otro lado, sobre el papel protector de ingerir una estatina diaria. El resultado de esta correlación de datos, que no deja de ser una hipótesis no demostrada en la práctica clínica, parece contundente: "Una hamburguesa diaria durante el resto de la vida incrementa en un 18% la posibilidad de sufrir un infarto cardiaco o un ictus. Tomar una estatina, con esta misma asiduidad, reduce el citado riesgo en un 30%", subraya Francis.
No sin cierta sorpresa ante lo 'provocador' de este trabajo, Alfredo Bardají, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Joan XXIII de Tarragona, aclara a ELMUNDO.es que con estos datos no queda demostrado que las estatinas sean eficaces en un uso intermitente. Es decir, la pastilla podría no presentar ese mismo efecto si se toma de vez en cuando, al comer un plato hipercalórico.
"Nuestra hipótesis es si la estatina podría servir como antídoto para el riesgo cardiovascular de la comida basura [...] Además, sabemos que tomar el medicamento es mucho menos peligroso para el corazón que añadir un condimento, como el kétchup o la sal", recalca el cardiólogo británico.
En este sentido, Bardají resalta que el mencionado trabajo resulta algo "demagógico". Y, en su opinión, muestra lo "absurda que puede llegar a ser la sociedad actual, que se empeña en llevar a cabo prácticas de riesgo y, luego, en buscar una forma de contrarrestarlas. Lo más lógico sería evitar estas prácticas".

martes, 10 de agosto de 2010

El cambio climático reduce la producción de arroz

El aumento de temperaturas afecta a los cultivos


Una plantación de arroz en Asia, el continente que produce el 90% de arroz mundial. | IRRI
Una plantación de arroz en Asia, el continente que produce el 90% de arroz mundial. | IRRI
  • Es el alimento básico de millones de personas en todo el mundo
  • Los países asiáticos producen más del 90% de arroz mundial
  • Las cosechas podrían caer por los efectos del cambio climático
Si hay un alimento que pueda considerarse imprescindible para la humanidad seguramente sea el arroz. Alrededor de 3.000 millones de personas en todo el mundo lo consumen cada día y gracias a él subsiste más del 60% de los pobres que viven en Asia.
Sin embargo, el aumento de temperaturas registrado en las últimas décadas está amenazando los cultivos de este cereal, cuya producción podría reducirse a medida que el fenómeno se acentúe si no se cambian los métodos agrícolas.
A medida que las temperaturas mínimas diurnas aumentan, o que las noches son más calurosas, la producción en los campos de arroz cae.
Según un nuevo estudio, publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'(PNAS), el incremento de las temperaturas registrado durante los últimos 25 años ya ha reducido las cosechas de arroz en algunos lugares de Asia entre un 10 y un 20%.
Para llevar a cabo la investigación, un grupo internacional de científicos analizó la situación en 227 plantaciones situadas en los seis principales países productores en Asia, el continente en el que se cultiva más del 90% de arroz mundial. Los datos fueron recopilados durante seis años.
Cultivos de arroz. | IRRI
Cultivos de arroz. | IRRILos investigadores comprobaron que a medida que las temperaturas mínimas diurnas aumentan, o que las noches son más calurosas, la producción en los campos de arroz cae. Aunque es cierto que temperaturas moderadamente más altas de lo habitual durante el día pueden ser beneficiosas para la producción, las pérdidas causadas por el aumento del calor durante las noches probablemente anulará ese efecto. Además, si las temperaturas diurnas son demasiado altas, causarán una pérdida adicional.
Jarrod Welch, coautor del estudio y científico de la Universidad de California (EEUU), subraya que su investigación es la primera que utilizadatos recopilados en plantaciones de agricultores y que, por tanto, están sometidas a condiciones meteorológicas reales. La información obtenida se suma a la que se ha conseguido en experimentos controlados.
Una reducción de la producción mundial de arroz tendría unas consecuencias dramáticas para millones de personas que dependen de este alimento para su supervivencia.

Variedades de arroz más resistentes

Para paliar los efectos del cambio climático en estos cultivos, los investigadores proponen desarrollar nuevos métodos agrícolas yvariedades de arroz que sean capaces de aguantar altas temperaturas. Y es que las previsiones de los científicos apuntan a que la situación empeorará a mediados de siglo.
El pasado otoño, otro estudio llevado a cabo por el Instituto de Investigación Internacional del arroz (IRRI, en sus siglas en inglés), demostraba la vulnerabilidad de este cereal a las condiciones meteorológicas extremas. El estudio reflejaba cómo las cosechas de arroz se habían visto afectadas por distintos fenómenos, como la grave sequía en Australia, las inundaciones en Filipinas o el monzón en la India, que llegó con retraso.
El ciclón Nargis provocó una plaga de ratas en Birmania en 2008 que acabó con los cultivos de arroz. También Laos y Bangladesh sufrieron los ataques de estos roedores. El IRRI busca variedades más resistentes para que los agricultores puedan hacer frente a estas amenazas.